La autoestima se construye día a día. ¿Cómo empezamos a valorarnos más? En este artículo te comparto claves para fortalecer tu relación con vos mismo y cultivar una autoestima más saludable y real.
Lic. Ps Marlene Schneider Móttola
6 de abril de 2026

¿Cuántas veces te hablaste mal a vos mismo?
¿Cuántas veces sentiste que no eras suficiente?
La autoestima es uno de esos temas que todos conocemos, pero que pocas veces nos detenemos a trabajar de manera consciente. Y sin embargo, influye en todo:
en cómo nos relacionamos,
en las decisiones que tomamos,
en lo que creemos merecer.
Pero hay algo importante que necesitamos entender desde el inicio:
La autoestima no es algo fijo, es un proceso. Y como todo proceso, puede transformarse.
Muchas veces se piensa que tener autoestima es “sentirse bien todo el tiempo” o “tener seguridad absoluta”. Pero no se trata de eso, sino que tiene más que ver con cómo te tratás cuando las cosas no salen como esperabas. Es la relación que construís con vos mismo:
cómo te hablás
cuánto te exigís
cuánto te permitís
cuánto te valorás
Y esa relación se construye todos los días, en lo cotidiano.
Vivimos en una cultura que muchas veces solo celebra los grandes éxitos. Pero… ¿qué pasa con lo cotidiano?
Levantarte cuando no tenías ganas.
Terminar una tarea difícil.
Sostener algo que te cuesta.
Todo eso también cuenta. Cuando empezás a reconocer tus pequeños logros, algo cambia. La autoestima se fortalece cuando aprendemos a vernos de forma mas justa.
¿Te hablás como le hablarías a alguien que querés?
Muchas veces somos extremadamente duros con nosotros mismos. Nos exigimos, nos juzgamos, nos castigamos. Pero… ¿realmente eso nos ayuda a crecer?
La autocompasión no es “justificar todo”, sino aprender a tratarnos con respeto incluso cuando nos equivocamos.
Es poder decir: “Esto no salió como esperaba… pero puedo aprender.”
Porque no es el error lo que más duele, sino cómo nos tratamos después.
Las personas que te rodean influyen más de lo que imaginás.
Hay vínculos que te hacen sentir suficiente, y otros que te hacen dudar de vos. Por eso es importante preguntarte:
¿Cómo me siento después de estar con esta persona?
¿Me siento valorado o cuestionado?
No siempre podemos elegir todos nuestros vínculos, pero sí podemos elegir cuánto espacio les damos en nuestra vida.
Rodearte de personas que te apoyen no es parte del cuidado emocional.
Vivimos expuestos constantemente a imágenes, cuerpos, estilos de vida “ideales” y sin darnos cuenta, empezamos a compararnos. Pero hay algo que necesitamos recordar:
No existe una única forma de ser valioso.
La belleza, el éxito, el bienestar no son estándares universales.
Cuando empezás a definir tus propios criterios, algo se libera: Dejás de perseguir modelos ajenos y empezás a construir tu propia forma de ser.
La gratitud también puede ser hacia vos mismo.
¿Qué cosas valorás de vos hoy?
¿Qué hiciste bien, aunque sea algo pequeño?
Registrar esto, incluso por escrito, puede ayudarte a cambiar el foco de lo que falta, a lo que ya está.
Cuando aprendés algo nuevo, cuando te animás a un desafío, cuando salís de tu zona de confort, te estás demostrando algo importante: que sos capaz.
No hace falta que sean grandes metas, los pequeños avances sostenidos en el tiempo generan confianza real.
No podemos valorarnos si no nos conocemos. Tomarte tiempo para reflexionar sobre:
qué te gusta
qué necesitás
qué te hace bien
qué querés cambiar
es una forma profunda de construir autoestima. Porque cuanto más claro tenés quién sos, menos dependés de la validación externa.
Si hoy tuvieras que describir cómo te tratás a vos mismo ¿sería desde el cuidado o desde la exigencia?
Esa respuesta puede ser el punto de partida para empezar a cambiar.
A veces, mejorar la autoestima no es tan simple como “pensar positivo”. Implica revisar creencias, experiencias pasadas y formas de vincularnos con nosotros mismos.
La terapia puede ser un espacio valioso para trabajar en esto, desarrollar una mirada más amable hacia vos y fortalecer tu confianza.
Si sentís que querés iniciar este proceso, podés ponerte en contacto conmigo, estoy para acompañarte.

El estrés forma parte de la vida diaria, pero cuando se vuelve constante puede afectar nuestro bienestar emocional y físico. ¿Cómo podemos gestionarlo sin sentirnos desbordados? En este artículo te comparto herramientas que podrían ayudarte a transitar el día a día con mayor calma y equilibrio.

¿Alguna vez alguien dejó de hablarte de repente para castigarte? La ley de hielo puede parecer una simple reacción al enojo, pero muchas veces es una forma de control emocional que afecta profundamente los vínculos. En este artículo exploramos qué es, por qué ocurre y cómo construir formas de comunicación más saludables.

Hoy quiero hablar de algo que muchas personas sienten, pero no siempre se animan a nombrar con claridad.