Dar el primer paso para comenzar terapia es un acto de valentía y autocuidado. Pero es normal que surjan dudas, miedos y expectativas. En este artículo te cuento qué esperar del proceso, cómo prepararte y qué aspectos son clave para iniciar este camino con confianza y claridad.
Lic. Ps Marlene Schneider Móttola
25 de noviembre de 2025

Comenzar terapia no es una decisión menor. Es un movimiento consciente hacia tu bienestar emocional, psicológico y relacional. Y como toda decisión significativa, puede despertar preguntas como:
¿Estaré eligiendo bien?
¿Qué tengo que contar en la primera sesión?
¿Cuánto dura una terapia?
¿Qué pasa si no conecto con mi terapeuta?
Que esta incertidumbre exista es esperable. Lo importante es que sepas qué aspectos considerar para llegar con calma y claridad.
Las primeras sesiones suelen generar nervios, pero en realidad cumplen una función fundamental:
✔️ comprender qué te preocupa
✔️ explorar tu historia y contexto
✔️ definir objetivos
✔️ evaluar si es un buen “match terapéutico”
Se trata de abrir un espacio seguro donde puedas expresar lo que te pasa sin juicio.
La duración del proceso dependerá de muchos factores:
la complejidad de lo que querés trabajar
la frecuencia de las sesiones
tu compromiso y asistencia
tu apertura a explorar emociones y pensamientos
la modalidad de trabajo del profesional
La terapia no es una carrera, sino un proceso que se ajusta a vos. Algunas personas necesitan un acompañamiento breve, otras uno más prolongado. Ambas opciones son válidas.
Este punto suele generar dudas, y es totalmente comprensible. Más allá del encuentro semanal, un terapeuta también:
planifica tus sesiones
registra información clínica
revisa materiales y herramientas que puedan ayudarte
reserva un espacio de agenda exclusivamente para vos
Por eso, ante una ausencia sin aviso suficiente (las condiciones suelen informarse con anticipación), ese tiempo queda reservado y no puede asignarse a otra persona. Esta es una parte fundamental del encuadre profesional que asegura orden, respeto y continuidad para ambas partes.
¡Todo lo que necesites! Algunas preguntas útiles pueden ser:
¿Cuál es su enfoque terapéutico?
¿Cómo suelen ser las sesiones?
¿Cuál es la frecuencia recomendada?
¿Cómo manejan cancelaciones?
¿Qué modalidad de comunicación hay entre sesiones?
Buscar ayuda profesional no es signo de fragilidad, sino de fortaleza. Es elegir dejar de sostener solo lo que pesa, aprender nuevas herramientas y comprenderte desde un lugar más amable.
Si sentís que es momento de dar este paso, estoy disponible para acompañarte. Podés contactarme para una primera consulta o para despejar cualquier duda que tengas sobre el proceso terapéutico.
Escribime cuando lo necesites: estás a un mensaje de comenzar un gran cambio.

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